Cuando algo falla en un vehículo de la flota, la pregunta operativa no es solo qué pasó, sino por dónde entró el dato. No es lo mismo un hallazgo detectado en una inspección programada que un mensaje suelto de un chofer. En el módulo de flota de patente.ar cada incidencia registra su origen desde que se crea, y esa trazabilidad cambia la manera de gestionar.
Los 6 orígenes trazables, uno por uno
En el módulo de flota de patente.ar hay exactamente 6 orígenes trazables para una incidencia: carga manual, hallazgo de checklist, mantenimiento, alerta, telemetría y WhatsApp. No hay séptima puerta de entrada: todo lo del tablero viene de uno de estos canales.
- Carga manual: el gestor o un usuario autorizado la crea directamente en el sistema, tras un llamado o un aviso presencial.
- Hallazgo de checklist: una inspección programada detecta algo fuera de norma y el ítem observado se convierte en incidencia.
- Mantenimiento: durante un service o una reparación aparece un problema adicional que queda registrado como caso nuevo.
- Alerta: un aviso del propio sistema, como un control pendiente, escala a incidencia cuando requiere acción.
- Telemetría: los datos que emite el vehículo generan la incidencia sin intervención humana.
- WhatsApp: el chofer reporta por chat y ese mensaje entra al sistema como incidencia, sin depender de que alguien lo transcriba después.
Por qué importa saber por dónde entró
El origen no es un metadato decorativo: es un diagnóstico de tus controles. Si la mayoría de tus incidencias entra por carga manual, tus mecanismos preventivos no están detectando los problemas antes que las personas. Si el grueso viene de hallazgos de checklist, tu rutina de inspección funciona como red de contención. Un flujo constante desde la telemetría de la flota habla de detección temprana automatizada; un flujo dominado por WhatsApp indica que los choferes participan, pero que el dato llega cuando el problema ya ocurrió.
La mezcla de orígenes a lo largo del tiempo muestra qué canal detecta antes y cuál llega tarde, sin encuestas ni reuniones.
La severidad la sugiere la IA, la confirma el gestor
Definir qué tan grave es un caso suele ser lo más subjetivo del proceso. En el módulo de flota, la severidad sugerida se clasifica con ayuda de IA y el gestor la confirma: el sistema propone una lectura inicial, pero la decisión final es siempre humana. Además, cada caso se encuadra en una de 11 categorías de clasificación, de seguridad a documentación, lo que permite separar un desgaste esperable de un riesgo operativo real.
Adjuntos y timeline: el expediente de cada caso
Una incidencia sin evidencia es una discusión; con evidencia es un expediente. Cada incidencia admite hasta 30 adjuntos y lleva timeline de cambios de estado y asignación: fotos del daño, presupuestos y comprobantes conviven con el registro de quién tomó el caso y cuándo cambió de estado. Cuando una unidad repite problemas, ese historial documentado es lo que respalda la decisión de repararla, rotarla o darla de baja.
Conclusión
Saber de dónde nace cada incidencia convierte un tablero de problemas en un mapa de tus controles: qué detecta el checklist, qué anticipa la telemetría y qué sigue entrando por el canal informal. Si estás ordenando ese circuito, empezá por la guía de cómo gestionar una flota vehicular y conocé la gestión de flota de patente.ar para centralizar orígenes, severidades y evidencia en un solo lugar.





